Entre tanta lluvia que cae sobre la ciudad los transeúntes buscamos resguardo a como dé lugar. Fue así como llegué a Cavré, un Listening Cafe que desde la fachada provoca curiosidad por descubrir qué hay detrás de esa puerta.
Las luces tenues en sintonía con el sonido envolvente crean una atmósfera ideal para disfrutar lo que es Cavré: un espacio en donde el diseño, la contemplación y el sabor se toman de la mano para ofrecernos una experiencia particular y completa.
Flat white cremoso y suave en textura junto a una intensidad justa de sabor me pareció algo destacable, también te recomiendo probar su latte. El pan es otro de los grandes puntos a considerar al visitar esta cafetería ya que fue más que un complemento para el café sino que resalta y es protagonista en la experiencia, tienen variedad y te sugiero que llegues temprano porque vuelan.
Llegar a esta cafetería es detener el tiempo para conversar, escuchar música y disfrutar de aquellos placeres que merecen toda la dedicación y atención; Cavré es, como se describe a sí mismo, un refugio en la Narvarte que vale la pena explorar así como su menú que tiene propuesta y calidad.





